viernes, 19 de septiembre de 2008

Clara y Alejandra



Las críticas de Solas No Más completasSolas No Más, por Carlos Divesti www.blogesquinapeligrosa.blogspot.com

SOLAS NO MÁS, espectáculo compuesto por las piezas Dos mujeres, de Javier Daulte, y No más solas, de Jorge Acebo y Matías Herrera. Dirigida por Jorge Acebo. Espacio Escénico: Juan Carlos Rivera. Iluminación y Sonido: Magali Romero y Natalia Pascale. Intérpretes: Gisela Sabatella, Mariela Rodríguez, Matías Herrera (escenario), Magali Romero, Natalia Pascale, Florencia Noverasco (performance). Sábados a las 23. Andamio 90, Paraná 663, 4373-5670.La soledad, como muchas otras abstracciones, puede ser dulce y melancólica, risueña y esperanzada o caótica y peligrosa. Y más aún la soledad femenina porque tiene razones internas que a lo mejor a los hombres nos cuesta descubrir a simple vista. Algo de todo esto guarda SOLAS NO MÁS en sus alforjas, un espectáculo que dialoga con los conceptos preestablecidos respecto del tema y que busca una respuesta que haga comprender los efectos que provoca la soledad.Estructurada como una performance inquietante en la que tres mujeres establecen un canon que desciende de lo leve a la gravedad, y una comedia de situaciones que oscila entre el costumbrismo, el grand guiñol y el melodrama, SOLAS NO MÁS saca el mejor provecho de sus (tal vez) muchos recursos cuando afila los matices de sus actores y concentra la acción en una gama de grises que devienen negro, un negro muy oscuro y doloroso.

Solas No Más, según Winona www.artesanal-winona.blogspot.com

La soledad; eterno título con infinidad de connotaciones.¿Nos inspira, nos ayuda, nos alienta a buscar algo más, a sacar lo mejor de nosotros mismos intervenidos por una autoconciencia del yo? ¿O simplemente nos denigra, nos revienta en medio del hígado demostrándonos cuan poca cosa somos y lo perdidos que estamos en este mundo si no lo compartimos con alguien?. La soledad está instalada en ellas, hace tiempo que ya nadie visita su departamento, perecen día a día en la apatía de una vida sin altibajos y nos vemos reflejados en un montón de acciones; ya sean de ahora, de antes, de algún momento determinado. Dos muchachas y una tan anhelada cita a ciegas que cambiará sus vidas para siempre. Deciden jugarse, abrirse, conocer a ese ser que las llevará a la felicidad. ¿Podrán lograrlo? Con un humor negro, ácido, patético, que roza los bordes más bajos de la desesperación se presenta esta comedia escrita por tres autores, dirigida por uno de ellos. Actuaciones que divierten, personajes queribles con un final que sorprende, golpea, y un tercer actor en escena que consigue ser la frutilla del postre con su actuación.

Según "Solas No Más" es muy difícil conseguir hombres Por héctor Puyó www.telam.com.ar

Jueves 10 de septiembre, 5:34 PMBuenos Aires, 10 de septiembre (Télam, por Héctor Puyo).- La obra "Solas no más", llamativo título de Javier Daulte con la colaboración de Matías Herrera y Jorge Acebo, también director, cumplió 50 funciones y se repuso con distinto elenco e iguales virtudes en Andamio 90, los sábados a las 23.Dividida en dos partes, en la primera Magalí Romero, Natalia Pascale y Florencia Noverasco abarcan tres edades -desde los 20 a los 30 largos- en las que describen no sin gracia sus dificultades con el sexo opuesto.Que los años pasan, que el físico ya no es el mismo -¿a los 30 ya están fuera de combate?-, que el príncipe azul se escabulle sin dar explicaciones, que la vejez está en el horizonte y ya se avizora.Toda esa serie de disparates parece alojarse en ciertas mentes femeninas, aún en las de chicas muy saludables como las tres actrices, y lo curioso es que si bien las intérpretes se muestran muy convencidas, el texto haya sido escrito por tres varones.Es cierto, la cosa tiene la impronta del Daulte pre "Caperucita", un autor que conoce el mundo femenino pero a la altura de "Solas..." aún conservaba la dinámica del off, con amplias libertades expresivas y ningún compromiso con lo tradicional.Todo eso puede observarse en la segunda parte, cuando con el mismo humor y la misma angustia existencial dos mujeres -Gisela Sabatella, Mariela Rodríguez- responden un aviso de una revista para una cita romántica a ciegas.Ambas viven en el mismo departamento y son tantas sus cargas de progesteronas que no se sabe si cuando comparezca el galán convocado se lo van a disputar o a compartirlo. El problema es que cuando aparece, el personaje a cargo de Matías Herrera dista mucho de las expectativas.A esa altura la diversión corre pareja con la enajenación de las chicas, a quienes da lo mismo el individuo que tienen delante con tal de sentir olor a varón, por lo que la acción puede dispararse en cualquier sentido.De todos modos y más allá de la identificación que algunas espectadoras pudieran sentir, la pieza aparece antes que nada como un juego irónico: ninguna de las intérpretes puede aducir que conseguir acompañante -por no poner algún término más comprometido- le resulta imposible. (Télam).- 10/09/2009 17:31

LA SOLEDAD DE LAS MUJERES DE TREINTA Por Laura Ventura, Culturar

www.culturar.com

Javier Daulte, Jorge Acebo y Matías Herrera escribieron esta comedia negra con una temática femenina, pero que no incurre en la guerra de los sexos, sino que conduce a la compasión.Dos amigas citan a un hombre soltero en su departamento. No lo conocen. Vieron un anuncio en una revista femenina y una de ellas lo llamó. Desde aquel evento, su vida gira en torno a este encuentro con el desconocido, un tal Germán. La tensión aumenta a medida que se acerca la hora de la cita. Esta es la trama de Solas, no más, escrita por Javier Daulte, Jorge Acebo y Matías Herrera, dirigida por Acebo. Esta pieza es la primera de una "trilogía sobre la existencialidad de las crisis femeninas", tal como define este último realizador a cargo de la puesta. Las secuelas, aún no estrenadas, abordan los conflictos a los 40 y los 50 años.A Acebo le interesó crear personajes que padecen una "fractura emocional que surge en esa situación que se transforma en un momento clave de nuestras vidas". Solas, No Más rodea y se centra en aquel momento con un texto que evoca ternura, por un lado, y carcajas, por el otro. En esta comedia negra interpreta a estos seres fracturados Florencia Noverasco, Natalia Pascale, Mariela Rodríguez, Magali Romero, Gisela Sabatella, y también Herrera, como una criatura central y detonante para el desarrollo de la trama, que promete entretenimiento con un ritmo constante.

Los extremos de la soledad Por Analía Pinto, ANSUD www.ansud.com

Buenos Aires, sept. 7 (ANSud.com) - “Solas no más” es un espectáculo teatral dirigido por Jorge Acebo y compuesto por dos obras: la performance “No más solas” (de Jorge Acebo y Matías Herrera) y “Dos mujeres” (de Javier Daulte). La performance, breve, que oficia de apertura, realizada por Magalí Moreno, Natalia Pascale y Florencia Noverasco, consiste en un monólogo partido y repartido entre tres personajes: tres mujeres patéticamente solas, cuyas lágrimas de rímmel ya están tatuadas en su piel, que fuman y toman helado a mansalva y que ya no soportan su soledad. En la brevedad de la performance queda claro hasta qué ignominiosos puntos es capaz de llegar una mujer para paliar de algún modo esa situación desesperante.Pero el camino tomado por las dos protagonistas de la segunda parte del espectáculo, Alejandra y Clara (Gisela Sabatella y Mariela Rodríguez) es aún más extremo. Si bien al comienzo parece más racional, más, si se quiere, “proactivo”, en tanto que en lugar de quedarse tiradas en el sofá comiendo helado y quejándose amargamente, hacen algo, las cosas se les irán de las manos. Un departamento, dos mujeres arreglándose, preparándose para una gran cita. Una cita a ciegas, por medio de un aviso en una revista. En estos tiempos de relaciones descartables y de amor líquido, no parece demasiado extraño que la gente pretenda conocerse así. Pero rápidamente se advierte que sí hay algo extraño allí: no esperan a dos hombres, sino que esperan al mismo. Todo ha sido hablado y convenido de antemano y ambas parecen estar de acuerdo en compartir a ese único candidato.Los preparativos se aceleran, los peinados, los maquillajes, las vestimentas se retocan una y veinte mil veces, pero el timbre no suena. Menos el teléfono. Muy pronto nos damos cuenta de que Alejandra y Clara hace ya demasiado tiempo que están solas y que por eso han aceptado esta oportunidad como su única tabla de salvación. En el medio surgen peleas y rencores de antaño, toda la fragilidad de las relaciones humanas salta a la vista en esa espera interminable del príncipe azul salido de una revista femenina. ¿Llegará o no llegará nunca para estas treintañeras desesperadas?Cuando ya se dan por vencidas, cuando cada una decide ir a mirar tele o a encerrarse en su habitación, el timbre suena. El revuelo es tal que hasta pierden el control de sus esfínteres. ¡Germán, el príncipe azul, ha llegado! Pero tardan tanto en abrir la puerta que, como el sueño que es, se ha esfumado. ¿Se ha esfumado? No, no, qué va. Está allí. Bueno, no es exactamente como lo esperaban pero ahí está. En una silla de ruedas, sin poder hablar. Pero es Germán, ¡qué importa!A partir de ese momento, la comedia dramática o la tragicomedia exhibe momentos de un humor negro y de un patetismo que obliga al espectador a preguntarse de qué demonios se está riendo, si lo que está viendo es una de las muestras más grotescas de la debilidad y la desesperación humanas. Sin anticipar el final, puede decirse que los acontecimientos toman un rumbo lógico dentro de la inconexa lógica del devenir de dos mujeres que no pueden más con su soledad, que ya han estado solas antes, que no parece que vayan a dejar de estarlo más adelante y que ven esfumarse, una vez más, la posibilidad de estar, al fin, acompañadas.El personaje de Clara es, sin duda alguna, el punto más fuerte del espectáculo en tanto representa numerosas tipicidades y estereotipos del mundo femenino reunidos y “remixados”, obteniendo así una mística difícil de superar. La actuación de Matías Herrera como Germán también es digna de destacarse en tanto compone sin caer en la caricatura a un lisiado que apenas puede expresarse a través de gruñidos y vagas señales. El personaje de Alejandra tiene también un momento de honda tensión dramática cuando expresa, con palabras claras y contundentes, todo el hastío de una vida no coronada por el amor de pareja.En suma, un espectáculo que si bien incursiona en tópicos muchas veces visitados —la crisis de los treinta, la soledad y la soltería femeninas— logra aportar un grado de patetismo y grotesco tal que no sólo arranca carcajadas sino que, en medio de ellas, deja pensando y reflexionando al espectador, algo muy loable en tiempos donde pensar parece no estar de moda.

Chicas de hoy Por Cecilia Absatz, Revista Noticias

“Solas No Más”, de Javier Daulte, Jorge Acebo y Matías Herrera. Con Gisela Sabatella, Mariela Rodríguez y elenco. Dirección: Jorge Acebo. Teatro Andamio ´90, Paraná 660.Una mujer con un cuarto kilo de helado en la mano, sola y con ojeras, propone una fotografía de la vida contemporánea que rompe la postal de la señora con delantal y aspecto satisfecho de viejo libro de lectura. Acá son tres, en una casi onírica aparición inicial, quienes exploran la cuestión de la soledad con un discurso musical y desasosegado. Luego, dos niñas que comparten un departamento (Gisela Sabatella y Mariela Rodríguez) tratan inútilmente de controlar l ansiedad que les provoca la proximidad de una cita a ciegas. Cada una a su manera, concentrada en su arreglo una y presa de un ataque de incontinencia verbal la otra, representan sobre la escena la tragedia de la timidez y sus consecuencias, que por momentos pueden ser divertidas y eventualmente macabras. Interesante exploración de la soledad femenina vista por tres varones: Jorge Acebo, Javier Daulte y Matías Herrera.Pequeñas tragedias.La soledad, la timidez, costados femeninos vulnerables.

Las motivaciones de Solas No Más Por Norma Dumas www.26noticias.com.ar

La soledad y sus seculares pretextos íntimos, se inserta en la vida humana sin más explicaciones que una ritual y desnaturalizada jugarreta del destino. Javier Daulte, Jorge Acebo y Matías Herrera filigranaron una postura escénica mordaz, insinuante, ritual y divertida, ubicando sideralmente a la soledad entre el patetismo y la ironía. En su inexorable cualidad de “solas”, deambulan orondamente por el escenario Florencia Noverasco, Natalia Pascale, Mariela Rodríguez, Magali Romero, Gisela Sabatella y Matías Herrera, entusiastamente entregados a la desopilante estrategia de Jorge Acebo. Es obvio que en este sofisticado versionismo sobre la soledad, sus pompas y sus obras, cualquier semejanza con la realidad no es en absoluto una coincidencia. En el respetable y respetuoso recinto del “Andamio 90”, “Solas... no más” se registra como un espectáculo imperdible y sutilmente aleccionador, porque como dijo “Filócrates” -un filósofo que en cualquier momento puede nacer- “la soledad es una cosa maravillosa…..pero no cuando uno está solo.

Estereotipo y después Por Cecilia Pernawww.ruletachina.com

Solas no más es un ensamble. La obra Dos mujeres de Javier Daulte, se instala en mitad del desarrollo escénico, y funciona como el núcleo de esta comedia que, antes y después, se completa con los textos de Jorge Acebo y Matías Herrera.La puesta, emplazada en las formas tradicionales del “teatro a la italiana”, ubica al espectador en un lugar seguro, alejándolo de las dificultades formales de recepción, para ayudarlo a focalizarse en una reflexión temática: la soledad femenina después de los 30.Por supuesto, el hecho de que las formas sean tradicionales y que, por eso, nuestros hábitos receptivos no se vean violentados, no significa que la forma no esté jugando allí un papel importante. La risa, motor indiscutible de reflexión en la obra, se genera a partir de la puesta en juicio de los estereotipos sociales que configuran nuestras ideas de una “mujer sola”, estereotipos que arrastran, desde épocas remotas, una forma de mirar (y de mirarse), minada por las antiguas marcas que las relaciones de poder entre hombres y mujeres han dejado en nuestra la cultura. Aunque se haga discretamente, el juego con la forma es crucial para llevar, a través del humor -a veces más que negro-, estos estereotipos hasta el colmo de sus posibilidades, hasta ese absurdo extremo que los vuelve irrealizables: irreales en tanto que increíbles, pero, al mismo tiempo, iniciados en la absoluta identificación.Desde las primeras Angustias hasta ese juego de manchas gestuales –verde escotado y negro victoriano- que son Clara y Alejandra, nos introducimos en un mundo que, a través de la risa, lleva paulatinamente el estereotipo de la mujer sola, desde la identificación con la vida cotidiana, hasta el morbo más distanciador, e incluso, hasta la misma muerte. Finalmente, esos personajes que nos identificaron al principio, nos hacen preguntarnos cuáles son las fuerzas y las expectativas sociales que se ponen en juego detrás de toda esa energía tanática que el problema de la soledad trae, una y otra vez, a la superficie de nuestras vidas. Nos preguntamos cómo el estereotipo construye una mirada igualadora para todos (y especialmente para todas) y cómo el teatro destruye esa mirada al llevarla hasta el extremo de lo imposible y lo absurdo.En ese recorrido, quedan igual algunas cuestiones (formales y sutiles) que generan algún ruido. Porque, si bien en el ensamble de las dos obras el efecto de continuidad argumentativa está bien logrado y se hace difícil percibir las costuras, también pueden verse algunas discontinuidades internas en la construcción de los personajes. Las Angustias reproducen en su discurso un universo de relaciones más realistas y actuales, que contrasta un poco con el universo cerrado al que estas otras dos mujeres nos conducen inmediatamente después: dos mujeres que, en la obra de Daulte, son sin duda el bosquejo de estereotipos sin realidad, y que llevan una vida mucho más encriptada y simbiótica (¿sin familia? ¿sin amigos? ¿sin trabajo?). Pero, en el momento en que el personaje masculino se introduce en la trama, las dos chicas empiezan a mostrar relaciones efectivas con un mundo externo (el mismo visitante, los vecinos, la policía) y hablan de fechas y lugares exactos, anclando finalmente su universo en ciertas coordenadas realistas, que sólo débilmente pueden ser reenviadas a aquella primera realidad de las Angustias. Al reinstalar a Clara y Alejandra en un mundo de relaciones, algo de la fuerza estereotípica hipnotizante de las Dos mujeres originales de Daulte, se va disolviendo hacia el final de la obra.Aún así, Solas no más es altamente disfrutable. Una oportunidad para reír de verdad, reflexionando al mismo tiempo sobre el verdadero alcance de nuestra construcción imaginaria alrededor de la soledad, y sobre los extraños mecanismos (más de una vez ridículos y estereotipados) que activamos para afrontarla. Salimos del teatro con la panza llena de risa y la cabeza pensando si la soledad será realmente algo tan terrible…

SOLAS NO MÁS, divertida reflexión Por Martín Wullich www.news.martinwullich.com

Buenas actuaciones al servicio de un texto inteligente y muy gracioso.El enredo en que nos sume esta comedia dramática es tan insólito como divertido. Es justamente la mezcla precisa de la terrible soledad de sus protagonistas con el humor negro y ácido que despliegan, atacándose en sus puntos débiles, que Javier Daulte, Jorge Acebo y Matías Herrera generan una interesante reflexión a partir de una disparatada historia.Las solas del título esperan una visita, un joven que se convertirá en la solución a tanto tiempo de espera de un amor, de una compañía, de un algo que comparta sus vidas. Tan enfervorizadas están con la llegada que ni siquiera saben o se han preguntado si es alguien supuestamente agraciado -aunque imaginan que sí- y hacen incontables disquisiciones al respecto. Se acerca la hora y aun no han pensado lo que podría ocurrir dentro del amplio abanico de posibilidades de una cita a ciegas que además será de dos a uno. A partir del momento en que el timbre suena entran en un vertiginoso devenir que agrega más locura, pues el visitante ni siquiera puede expresarse.Mariela Rodríguez y Gisela Sabatella realizan un estupendo trabajo, muy bien dirigidas por Jorge Acebo. Es en el contraste entre reflexión y explosión súbita donde se luce Mariela, en tanto Gisela divierte con su exultante acción, hiperkinéticos movimientos y exacerbada verba que denotan la ilusión de terminar con la angustia en que las sume el tiempo que llevan solas. En tanto, Matías Herrera incorpora a su personaje un elocuente trabajo gestual y corporal que marca la pasmosa resignación ante sus indeseadas huéspedes.Capítulo aparte merece el excelente comienzo con tres prototipos de angustiante desamparo, con el común denominador de la nostalgia, la añoranza, lo que hubo de ser y no fue, personificados por seres que no avizoran una salida y enuncian una cantidad de lugares comunes que no hará sino sumirlas más profundamente en el abandono. Magalí Romero, Natalia Pascale y Florencia Noverasco componen el trío de musas inspiradas por y para la ausencia de compañía. El uniforme color de su vestimenta, su maquillaje que no desdeña terribles ojeras, la iluminación ambarina y tenue, aportan el clima propicio para filosofar -con mucho humor- sobre la soledad en distintas etapas de la vida y lo que de ella se espera, si es que no se desespera.

La mujer que al amor no se asoma….Por María de los Ángeles Sanz

Qué el teatro siempre se arrogó la misión de plasmar aspectos de la realidad es un hecho sin discusión; a veces describiéndolos, otros negándolos, pero por lo mismo dando cuenta de ellos, al sentir el espectador su ausencia en el escenario. La dramaturgia a partir de los noventa, con procedimientos de diversas poéticas en una mixtura por demás productiva, vuelve su mirada a la sociedad y toma los conflictos cotidianos de la clase media, que hablan de nosotros mismos desde nosotros mismos. Con textos propios y de Javier Daulte y Matías Herrera; el mundo globalizado de la comunicación, la soledad, la falta de relaciones, es una de las temáticas que atraviesan a los personajes de la puesta dirigida por Jorge Acebo1, en el entrañable espacio de Andamio 90. La otra es el mito de la subjetividad romántica. Haciendo un recorte de género describe lo grotesco (por patético) y siniestro (el afuera siempre es amenazante) en la vida de Clara, Gisela Sabatella y Alejandra, Mariela Rodríguez; cuando deciden establecer un vínculo con el otro, el hombre, Matías Herrera; que a lo largo de la trama expone todos su matices. Pero el clima en un principio lo crea la performance que inicia la puesta, donde Magali Romero, Natalia Pascale y Florencia Noverasco, en un monólogo desdoblado y a la manera del stand – up nos introduce en la desesperación, la frustración que provoca en las mujeres, el correr del tiempo sin lograr cumplir con el mito del amor romántico: encontrar la otra mitad, el príncipe azul, que no importa que destiña, ya que de todas formas es el único que puede hacer posible la concreción de todos los sueños. Las actrices componen tres criaturas que actúan su desesperación, y el tópico de los treinta años para una generación que lo vive como un estigma. Sola y en estado de adolescencia prolongada, el personaje tripartito que nos introduce en la obra, va exponiendo con su discurso irónico, retazos de una vida desangelada. Como una lupa para un ciego todos los aparatos que sirven para la interacción social son sólo herramientas inútiles para ellas. El director supo marcar la exacerbación de esa frustración dejando que fluyera la desmesura de esas mujeres al borde del ataque de nervios.El espacio escenográfico que había roto con la cuarta pared, luego retoma su intimidad y el texto se desarrolla en el escenario, donde aquellos presupuestos se expanden hasta el absurdo. Se dice que el rumano Ionesco1a afirmaba que no hay nada más racional que la imaginación ni más absurdo que la realidad, la trama de Solas no más, lo confirma. Como en una comedia de enredos, las confusiones y los obstáculos se suceden con humor unos a otros; un humor negro, negrísimo por momentos, que provoca la risa del espectador y su distanciamiento, alejando a la trama de la tragedia o el drama que provocan la inseguridad, el temor y el deseo de los personajes.Las muy buenas actuaciones mantienen el registro necesario para configurar dos personalidades disímiles como Clara y Alejandra. Ale tratando de mantener siempre el control de la situación, es la iniciadora de la propuesta y finalmente la que dará punto final al enredo, mientras Clara vive todos los acontecimientos atravesada por sus estados de ánimo, sin hacerse cargo de nada. El uso Almodoroviano de la música elegida por Marisol Cambre, el vestuario, el maquillaje, más una escenografía funcional a la intriga, refuerzan el verosímil necesario creado por los actores. Mención especial para el tercer personaje, el objeto de deseo de ambas, Germán – Ramiro, Matías Herrera, que logra dar vida a su criatura con un muy buen manejo del cuerpo y la gestualidad. Como en La Escala Humana, otra de las piezas de Javier Daulte escrita en colaboración con Alejandro Tantanian y Rafael Spregelburd, en el mundo construido por la pieza todo es posible, desde la indiferencia ante la necesidad del otro. El mundo hipercomunicado de este siglo XXI, paradojalmente está poblado de islas; ya que una isla es el departamento de las dos amigas, una isla inexplorada y desconocida cada una de ellas y el propio Germán; donde sólo habita el deseo insatisfecho, la necesidad y el miedo a establecer un vínculo real. Una lectura masculina sobre los problemas femeninos y sus carencias, desde Oliverio Girondo y Roberto Arlt en adelante, y sobre la soledad de hombres y mujeres, en un mundo diseñado para una figura femenina que se ve a sí misma como incompleta sino se realiza como esposa y madre, sin saber si eso obedece a un mandato social o a su más profundo deseo; y que coloca al hombre en la situación de presa de caza. Lectura generacional que transita el teatro, el cine y la televisión y que podemos asimilar al filme recientemente estrenado Simplemente no te quiere de Ken Kwapis, basado en un capítulo de la sitcom americana, Sex and the city. Crisis de identidad, sujetos fragmentados, en un mundo donde las certezas perdidas, parecen ser un paraíso deseado.1 Las temáticas que Jorge Acebo transita tienen que ver con la realidad más contemporánea y con situaciones que involucran lo personal, y desde allí la problemática social. Desde la micro a la macro estructura, sus obras hablan de la identidad de las personas en la sociedad despersonalizada y en vigente crisis de identidad que manipuladas por el discurso vigente sufren y se pierden en un derrotero carente de sentido. Dramorexia donde el tema es como la moda desestabiliza la salud física y mental de una adolescente, tiene su correlato en Divas, último modelo. La exposición de una personalidad fracturada aparece en otra pieza, On, Patética realidad donde desarrolla el tema de los talk shows, y el límite frágil entre cordura e insanía es desarrollado en Sin identidad; junto con Extásis toda su obra despliega la exposición que el cuerpo como discurso mediático tiene en una sociedad conformada y construida por la perversidad de las relaciones humanas, donde lo existencial como pensamiento productivo es abolido por la banalidad de una conciencia que se queda con la imagen de la superficie.1a En una charla con Francisco Javier en la Alianza francesa en el ciclo de homenaje a Ionesco, el actor Salvador Hugo Amore afirmó que el autor le dijo esta definición, en un diálogo que en Rumania había mantenido con él.

Solas No Más de Daulte, Acebo y Herrera Por Martín Fernández Tojo www.enescenahoy.com.ar

Hoy en día, cuando la pareja es tomada como un objeto de consumo que hay que tener (y muchas veces cambiar cada dos años como un auto o una licuadora) entablar una relación se convierte en un mandato social más allá de que sea un deseo noble y genuino al que aspira el ser humano."Solas No Más" habla, evidentemente, de la soledad pero lo hace de una manera acida, descarnadamente cruel y provocando una carcajada crispada por lo patético de la situación. La obra dispara preguntas, como cañonazos, a la cabeza del espectador: ¿la gente que está sola lo está porque quiere, porque no encuentra compañía o porque hay gente destinada irremediablemente a la soledad? ¿Se es culpable de estar solo? ¿Estar solo está mal? ¿Nos convierte en menos personas? ¿Con tal de no estar solo, hay que aceptar cualquier cosa? ¿Si no se consigue un amor de primera marca, hay que ir al outlet y comprar con el 5% de descuento una compañía en oferta?."Solas" se compone de una performance y una obra de formato tradicional para dos mujeres. La primera, breve y contundente, muestra a un personaje encarnado por tres mujeres que se resigna a su maldita soledad raspando desesperanzadamente el envase del analgésico cuarto de helado. El texto, muy bien interpretado por Magalí Romero, Natalia Pascale y Florencia Noverasco, habla de la solitaria que yo no espera. Consciente de su soledad inamovible, el personaje se entrega a su condición para hundirse completamente. Afortunadamente la obra tiene un humor hilarante y genera una risa continua porque de otro modo esa realidad sería difícilmente digerible.La segunda parte del espectáculo encara el tema desde otro ángulo. Dos mujeres, hartas de "tener el aburrimiento organizado semana tras semana" como dice uno de los personajes, buscan revertir la situación y combinan una cita a ciegas a través de una publicación. La tensa espera del encuentro y la llegada del indescriptible sujeto van a mostrar desde el humor más cruel, que la soledad desespera y nos lleva a hacer cosas tristemente graciosas.Gisela Sabatella, como la amiga que no para de hablar y niega hasta lo evidente en su desesperada búsqueda, realiza un trabajo excepcional creando un personaje sin fisuras y con el brillo que necesitan estas comedias. Mariela Rodríguez, la otra solitaria que acepta resignada la realidad que su amiga niega, se contrapone con un acertado personaje más oscuro pero que no escatima dosis de humor. Por último, Matías Herrera pone la frutilla en la torta del humor cruel con un breve pero muy bien compuesto personaje que es mejor verlo que contarlo.La obra cuenta con una muy buena dirección de actores que exprime cada situación y hace que el elenco le saque todo el jugo a unos interesantísimos personajes. Una muy recomendable opción que combina perfectamente risas y reflexiones.

Solas No Más Por Nicolás Pose Revista Siamesa

Solas no más es un espectáculo que engaña desde el principio: tres mujeres en escena sobre tres tarimas, alineadas, gesticulan y se quejan de lo mismo. Todas ellas están solas, sufren. Escuchamos sus respectivos monólogos; primero habla una por vez, como si se estuvieran presentando, pero luego los monólogos se entrecruzan, haciendo de la escena un caos verbal que refleja exteriormente la confusión y la desesperación de estas mujeres solas. Ellas nos cuentan historias diferentes, distintos fracasos que han tenido en relaciones, decepciones, y están al borde de un ataque de nervios, porque sienten que están solas, y con eso es suficiente, ya que no existe un nivel, no existen grados para la soledad: uno se siente solo y con eso basta. Mientras las tres le confiesan sus angustias al público como si éste fuera su psicólogo, de los monólogos se desprenden tanto los momentos más poéticos de la obra como lo más reflexivos. Es por eso que esta primera parte de la obra funciona a manera de prólogo, enmarcando la problemática de la soledad femenina a partir de los 30, e introduciéndonos de lleno en la crisis que despierta la soledad en general sin que haya comenzado la segunda parte de la obra.El comienzo de la obra es tan experimental como logrado, pero engaña porque es totalmente diferente con lo que se encontrará el público después, donde aparecerán dos solteras treinteañeras que conviven en un pequeño departamento: Clara y Alejandra. Ambas están nerviosas, están a punto de concretar una cita a ciegas. La espera les parece eterna, y en ese lapso anterior a la llegada que parece inminente, se cifra algo más que la curiosidad de conocer al otro y reencontrarse con el sexo opuesto. Allí, están en juego sus esperanzas, sus planteos existenciales, su oportunidad de sentirse más lindas que de costumbre, esperan el momento de ser recortadas y sentidas por la mirada del sexo opuesto y no mirarse siempre entre ellas mismas.A partir de Clara y Alejandra asistimos a una obra completamente diferente de lo que habíamos visto al principio. En esta nueva parte, aparecen claras reminiscencias del universo Almodóvar, debido a cómo interactuarán durante el transcurso del resto de la obra lo trágico y lo cómico. Desde el momento en que aparece en escena un discapacitado mental-el hombre tan esperado-, también aparece el humor negro, cruel, que caracteriza la estética del director español.Entonces ¿Dónde quedaron las esperanzas de estas dos mujeres que ansiaban conocer a un hombre y de repente se enfrentan con un discapacitado que lo nombran como “eso”? Se sienten confundidas, superadas por la situación. Es en este momento donde el humor se torna más cruel y amargo, ya que Alejandra y Clara se ven decepcionadas por la aparición del discapacitado y al mismo tiempo éste hace que se disparen todos los rencores posibles entre ellas mismas, como si fuera una excusa perfecta para desnudar todas las miserias con respectoa la soledad que sienten.La segunda parte al jugarse en esa mezcla entre la comedia y la tragedia, más cerca del neo-rrealismo italiano que del grotesco criollo-ya que no hay animalización en los protagonistas,ni tampoco se comportan como títeres-, confunde al público, ya que éste, a veces, no sabrá bien cuando reír o cuando amargarse. La situación que está en juego logra que el espectador pueda elegir entre reírse con cierta vergüenza, entristecer con ironía o simplemente reír y no ser tan hipócrita aferrándose a falsos convencionalismos. Sin embargo, si bien la obra logra a la perfección que la línea entre lo cómico y lo trágico se haga, a veces, tan fina hasta desaparecer, el recurso de poner un discapacitado en escena para llegar a este efecto puede tornarse, en algún momento, repetitivo.Entre la primera parte de la obra y la segunda hay un contrapeso evidente y una diferencia de grado importante. Si la primera parte es más poética, y pone en práctica recursos más experimentales; en cambio, la segunda, es patética, grotesca, más convencional, y además de utilizar un humor cruel para incomodar al auditorio, tampoco tiene miedo de escaparle a los toques bizarros.En Solas no más, Jorge Acebo retoma el tema de la crisis femenina, como ya lo había hecho en obras anteriores como Dramorexia y Divas, último modelo, donde en ambas se reflexionaba sobre la problemática de la mirada femenina con respecto al cuerpo.La obra cuenta con un buen elenco que logra transmitir la intención del texto, haciendo que el espectador no sólo piense en la soledad de esas solteronas, sino también en la soledad que nos abruma frecuentemente en estos comienzos del siglo. Ya que si bien el tiempo y el espacio ya no son un problema para que nos comuniquemos, ahora el problema es la verdadera falta de comunicación la que nos hace sentir solos aunque estemos rodeados de amigos.

Dos modos para acercarse a una obraPor Mónica Berman www.criticateatral.com.ar

Dos obras breves de Javier Daulte y de Jorge Acebo y Matías Herrera, dirigida por Jorge AceboSolas no más se compone de dos obras breves, “Dos mujeres” de Javier Daulte y “No más solas” de Jorge Acebo y Matías Herrera. La performance aparece como un marco (divertido y duro) de la historia que se va a construir después, en el escenario que nos prepararon. Allí aparecen los motivos, las causas, los sentimientos. Qué es eso de tener más de treinta y estar sola, eso de buscar un hombre en cualquier lado, a cualquier precio...Y nos queda claro que ninguna heladería las auspicia, salvo alguna que se llame Angustia. Luego viene la segunda obra, que a pesar de lo que aparece al principio, tiene un conflicto que va mucho más lejos que el acto de lamentarse por la soledad. Una cita a ciegas, en el nivel del absurdo máximo, dos mujeres invitan a un solo hombre a su casa a cenar ¿hay algo más para decir? Mucho es lo que sucede después, bajo la apariencia de que efectivamente no sucede nada. Por supuesto, no hay que ahondar porque aquí se juega con la intriga, con el malentendido, con las confusiones, con los eternos equívocos. Hay, al menos, dos modos de acercarse a Solas no más, uno puede ir a divertirse y a pasar un buen rato, porque aunque se presentan desgracias ajenas, el humor (no digamos de qué tipo) está todo el tiempo presente o puede ir a reflexionar sobre los males que aquejan no sólo al universo femenino. En realidad muy bien pueden hacerse las dos cosas a la vez ¿no?.

Solas No Más Por Eduardo Jorge Gil MichelenaArtes, Fac. Filosofía y Letras, UBA

Compuesta por dos piezas teatrales: “Dos mujeres” de Javier Daulte y “No Más Solas” de Jorge S. Acebo y Matías Herrera, con la dirección y la puesta en escena de Jorge S. Acebo.Sobre la obra:Cuando el espectador sensible (remarco sensible) sale de ver “Solas no más” tendrá suficiente material para reflexionar, desde su cotidianeidad citadina, sobre la tragedia de la soledad pues ya se ha reído bastante dentro del teatro junto a otros espectadores ahora bien le vale la reflexión. ¿De qué y por qué se ha reído?La primera pieza teatral interpretada por un trío sólido de actrices y sirve de justo preámbulo a la segunda que oficia de cierre. Esta parte posee claros signos de estilo del teatro experimental, del “under” y nos hace recordar las buenas obras que tienen factura en este ámbito.Tres actrices, Magalí Romero, Natalia Pascale y Florencia Noverasco, interpretan con éxito y soltura una sola persona en la que está agazapada una cruel soledad que la acompaña. A la angustia de la soledad se le suman otras: el reclamo de una madre, la conciencia de la incomunicación, el paso del tiempo. Así entablar una relación sentimental ya no sólo aparece como un deseo inherente al ser humano sino que también se convierte en un mandato social que debe ser cumplido para dar satisfacción a otros.Al fin el personaje deja la lucha y se entrega vencido para hundirse completamente en el abismo. Solo completamente solo, ya ni siquiera tiene ni su cigarrillo ni su helado.Por suerte los humanos tenemos la capacidad del humor que nos permite dar un paso atrás para tomar distancia del dolor, las risas continuas del público atenúan la realidad representada pues de otro modo sería difícilmente digerible.La segunda pieza, con un ritmo bien distinto, con un planteo escénico a la italiana, sigue el hilo propuesto en la primera. Allí dos mujeres en un departamento que comparten esperan a una “cita a ciegas”. La soledad también está presente junto a una esperanza que las angustia.Son amigas y competidoras, la ilusión en la cita las une y también las convierte en enemigas; cada una de ellas tiene sus armas y su manera de enfrentar esa cita. Una es chispeante y abrasadora la otra más sobria y prudente.Solas No Más, es una historia de mujeres que sufren, que depositan sus esperanzas y ansias en casi cualquier cosa que les permitan la ilusión de salir aunque momentáneamente de su situación de soledad. Así que el desatino se apodera de las vidas de las personas que quieren salvar sus vidas de las garras crueles de la soledad.Se trata de la soledad una manera ácida, despiadada que provoca risas como alternativa al grito de dolor del alma que provoca. La obra, intensa y rápida, envía constantemente estímulos directos al público.Una comedia de humor negro para disfrutar, pensar y reír de situaciones desopilantes y tragicómicas, para también reflexionar sobre el estado de la soledad que es tratada no simplemente como una soledad de pareja sino como algo existencial y profundo.La escenografíaCompleja, ambienta muy bien el espacio.La iluminación acompaña la narración, ayudando a crear el clima necesario.El vestuarioMás que óptimo. Se adivina creado como para resaltar personalidades y brinda un contraste fuerte sobre los fondos y la escena.El teatroEl espacio teatral de Andamio 90 es apropiado para la obra, se adecua bien a las características de la obra mientras que el amplio espacio escénico facilita y apoya la representación.Lo Mejor de la obraLas interpretaciones actorales de primer nivel y el vestuario.

Solas No MásComentario de María Inés Grimoldi www.inesgrimolditeatro.com.ar

La pieza se inicia con una performance de tres actrices en escena: Magalí Romero, Natalia Pascale y Florencia Noverasco. Vestidas de gris y negro. Los rostros con lágrimas. El rimel corrido. Son treintañeras. Solas. En búsqueda de novios o amantes o lo que aparezca. La situación pasa de la tragedia a la comedia y viceversa. Se juega con situaciones cotidianas como pedir delivery o hablar con la madre por teléfono y lo patético que significa explicar que no se ha salido un sábado por la noche o que la madre está muy lejos de ser abuela todavía. Las actrices son dúctiles y graciosas y logran la risa y a veces complicidad del público, sobre todo femenino. Es una especie de introducción a la pieza propiamente dicha. Es muy ágil y divertida.En un departamento, en la ciudad de Buenos Aires conviven dos mujeres, Alejandra y Clara (Gisela Sabatella y Mariela Rodriguez) que están preparándose para una cita a ciegas. Lo extraño es que las dos van a compartir o tratar de seducir al mismo hombre, todavía desconocido, ya que lo han contactado por intermedio de una revista femenina. No se sabe bien si van a compartirlo o a luchar desesperadamente para ver quien gana en la contienda de la seducción. Las preocupaciones femeninas: el cabello, la depilación, la mesa bien servida, el desear agradar y complacer se muestran y se desarrollan en escena, con todos los trucos femeninos por parecer más bella, más deseable y más feliz. Las personalidades de las dos mujeres son distintas, casi opuestas. Una vestida de verde, más extrovertida e insoportablemente charlatana a veces. La otra, vestida de gris y negro, más melancólica y reflexiva, llega al final de la pieza a tener un intento de suicidio. Por fin toca el timbre y aparece el tan esperado, no sólo por las jóvenes sino también por el público, personaje masculino (Matías Herrera). Pero lo sorprendente es que este joven, centro de atención de las miradas femeninas, está en una silla de ruedas y parece padecer alguna enfermedad o tara mental, ya que no puede comunicarse bien, casi no habla e intenta darse a entender por señas. En este momento de la pieza comienza una especie de delirio de los personajes femeninos, que parecieran querer seguir compitiendo por la conquista, a pesar de lo extraño del sujeto en cuestión.La comedia va teniendo un tono negro más que patético que produce comicidad hilarante en el público. La ironía, el sarcasmo, los equívocos que se producen en el circuito de la comunicación la convierten por momentos en una comedia de enredos al estilo Almodóvar (“Mujeres al borde de un ataque de nervios”). El abordaje al mundo femenino hace recordar mucho a este cineasta, por los ex -abruptos y las situaciones inesperadas pero sobre todo por la exageración de algunos rasgos femeninos. El tono de humor negro va en aumento provocando una situación desopilante cuando se enteran quién es, en realidad, este pobre hombre y cómo deciden resolver el conflicto para no quedar expuestas ante los vecinos.En realidad, el tema no es la soltería solamente, sino la soledad de dos mujeres que conviven en un departamento y el anonimato propio del cosmopolitismo de la gran ciudad. Pareciera que lo único importante es la búsqueda de un hombre, cualquiera da lo mismo. No aparece en los personajes ninguna otra preocupación (profesión, dinero, bienestar, familia, proyectos). Todo se centra en la ausencia masculina y en la dificultad de establecer un vínculo con alguien del sexo opuesto. La constitución de una pareja parece una utopía lejana. Es interesante reflexionar acerca de los cambios que se han producido en relación con la problemática femenina, acerca de la constitución de la familia y de lña elección de la pareja que han sido uno de los temas centrales de la literatura y específicamente del teatro. Se ha pasado de modelos tradicionales o, si nos retrotraemos más, autoritarios, como se muestra en la pieza teatral “El sí de las niñas” , en que se decide el destino y el matrimonio de las hijas mujeres, a un modelo de libertad absoluta ( las jóvenes viven solas, disponen de su tiempo y tienen decisiones propias) y lo que llama la atención es que, también hay dificultades y serias, para concretar su deseo.La profesionalidad de los actores (podríamos estar en presencia de una nueva capa cómica), la dirección de Jorge Acebo que hace que la atención del espectador no decaiga en ningún momento y la mirada introspectiva en el mundo femenino la convierten en una pieza atrapante e innovadora. Aconsejable para reflexionar y divertirse a la vez.

“La risa macabra”Por Silvia Urite www.silviauriteteatro.blogspot.com

Luego de una performance sobre la soledad a los 30 años, ideada por Javier Daulte en formato musical, comienza la obra Solas No Más. El director Jorge Acebo dice que se inspiró en la soledad de las grandes ciudades. Alejandra y Clara sobre-viven en un modesto y coqueto departamento de dos ambientes de la ciudad de Buenos Aires.Clara es una “emo” crecida, con un pasado acosado por densas sombras; Alejandra, por el contrario es toda euforia y algarabía.Van a tener una cita a ciegas. El joven va a presentarse en el departamento de ellas. ¿Cómo reaccionan ante la feroz competencia entre sí? ¿Por qué reavivan viejos rencores? ¿Es verdad que nunca entró un hombre en el desolado inmueble?La parte de la discusión es la más rica. Pero después nos vamos a adentrar en el terreno de lo siniestro, cuando aparece alguien que parece ser el joven que ellas esperaban.Allí, ellas van a llegar a límites insospechados, empujadas por la soledad y la culpa.Esta obra está dirigida por Jorge Acebo, director egresado de la Escuela de teatro y Comunicación del teatro Andamio 90´, lugar donde se exhibe la pieza.Entre las actuaciones vale destacar la de la joven hiperdepresiva, que confronta todo el tiempo con la chica de la mueca, siempre con los labios rojos y una carcajada a punto de estallar.Las tres chicas del show que funciona como obertura a la pieza también ocupan bien sus roles. El joven que aparece en escena (no vamos a dar más detalles) tiene gran manejo corporal.Dentro de una matriz spregelburdiana, donde todo se encamina a un final absurdo, nos vamos a sorprender con nuestras risas, que sonarán en momentos políticamente incorrectos.

Dícese de la soledadPor Xavier Ibarreche y Natalí Leimannwww.alrededoresweb.com.ar

Una de las seis definiciones que la Real Academia Española ofrece sobre la soledad reza: carencia voluntaria o involuntaria de compañía. Ese es el puntapié inicial de la historia de Clara y Alejandra, dos chicas que desean conocer “gente” nueva –hombres, básicamente- y deciden llamar a un aviso publicado en una revista femenina en donde un tal Germán será el galán que las acompañe por una noche. Una cita a ciegas que se convertirá en un hito en sus vidas.Solas No Más comienza con la presentación de una performance a cargo de Magalí Romero, Natalia Pascale y Florencia Noverasco que adelanta el tema sobre el cual gira la pieza teatral central: las mujeres y la soledad entre los veintitantos y los treinta y pocos. Si bien queda explícita la cuestión de la soledad amorosa, la cosa va más allá. Se trata de una soledad existencial, en donde lo que hacen, dicen o piensan parecieran ser experiencias que sólo les pasa a ellas, imposibles de ser comprendidas. Tal como si cada uno de los personajes se manejase en su propio mundo, con sus propios problemas y desgracias, incapaces de compartirlos con alguien. ¿Esto no es acaso esa carencia voluntaria? ¿Qué nos lleva a encerrarnos en nosotros mismos y no poder abrirnos a los otros, que de alguna forma u otra siempre pueden ayudarnos? Da la impresión que hay experiencias en la vida que son universales, que a todos nos pasan, pero causan tanto dolor que sólo se comparten con unos pocos o con nadie.En tono de comedia negra, Clara (Gisela Sabatella) y Alejandra (Mariela Rodríguez) se encargan de conducir al público por los caminos de sus propias miserias. Con personalidades bien coloridas, cada personaje juega sus cartas con sus desdichas a flor de piel. La obra plantea dos caras de la soledad, la del pesimismo, por un lado y la de la esperanza, por el otro. Así son Clara y Alejandra. La primera con una actitud apesadumbrada frente a la situación que le toca vivir y con el peso de esperar siempre lo peor de cada situación. La segunda con un toque de histrionismo que le permite ver las cosas –o creer que las ve- color de rosas, llegando a superar los niveles de tolerancia de su compañera de departamento. El trío en escena lo completa Matías Herrera quien en la piel de invitado cumple su rol a la perfección logrando que su participación no pase inadvertida.Como dijimos, el desencadenante es una cita a ciegas, una cena organizada por ambas a la espera de un invitado que logre sacar a ambas amigas del letargo de una vida rutinaria que las agobia. En tono de comedia, que a veces roza con el drama, los actores logran arrancar más de una carcajada y por qué no reflexiones acerca del existir, vivir y morir en un mundo en el que tal vez muchas personas -muchas más que las que te estás imaginando- no encuentren con quien superar su propia soledad, la existencial. Y no sólo a alguien que les diga: ¡salud!, cuando estornudan.

Dos mujeres que no quieren más soledadPor María Laura Pachecowww.abccultural.com.ar

“Solas No Más” es una creación conjunta de Javier Daulte, Matías Herrera y Jorge Acebo, dirigida por este último. La obra se presenta todos los sábados a las 23 en Andamio ’90, con las actuaciones de Gisela Sabatella, Mariela Rodríguez y Matías Herrera.Antes del inicio de la historia de las dos solteras protagonistas, las actrices Magalí Romero, Natalia Pascale y Florencia Noverasco realizan un cuadro en el que cantan a los cuatro vientos ciertos hechos vergonzosos que sufren las solteras de cualquier edad (la que esté libre de ellos, que arroje la primera piedra), con una deprimente pero efectiva canción de fondo que recrimina “nadie me ama, nadie me quiere, nadie me llama”.En ese contexto de comicidad e ironía con innegables planteos sobre la relación entre hombres y mujeres, comienza entonces la historia de Alejandra y Clara, dos amigas solteras que conviven con sus desamparos amorosos a cuestas. Es ese motivo, esa descarnada sensación de soledad que las invade a cada segundo de sus existencias, que deciden dejar a un lado sus privaciones románticas (nunca sabremos si por altas exigencias propias o víctimas de la histeria y falta de compromiso masculina) y tener una “fiebre de sábado por la noche”. ¿Cómo lo lograrán? Llamando a un stripper cuyo aviso salió publicado en una de las tantas revistas para mujeres con consejos sobre salud, sexo y belleza. Sin embargo, la excitación de Alejandra y Clara por cortar con su aburrida rutina de cada sábado hará que por momentos rebalsen de entusiasmo, seguidos de fuertes arrepentimientos sobre su brillante idea de contratar un solo stripper para las dos.Ya desde un principio las personalidades de las protagonistas se marcan bastante diferentes. Por un lado está Clara, una mujer fantasiosa y un tanto hipocondríaca, que cuando se pone muy nerviosa habla más rápido que la velocidad de la luz, imposibilitando a quien esté con ella la comprensión de sus frases. Por el otro la tenemos a Alejandra, que aparenta ser más racional, calma y madura, aunque también carga con una pesada soledad que la pone al borde de la depresión (“estoy cansada de tener el aburrimiento organizado día por día”, confiesa).Si ya la situación de esta cita a ciegas, y arreglada telefónicamente, no fuera lo suficientemente bizarra, todo explota en carcajadas cuando aparece quien será su Príncipe Azul durante unas horas: Germán. El supuesto stripper no cumplirá las fantasías de ambas mujeres ya que apenas balbucea algunas palabras, se babea y su incapacidad de movimiento lo obliga a utilizar una silla de ruedas. El disparatado encuentro con Alejandra provocará que se pregunte “¿qué es esto?”.Pese a que Germán no es lo que esperaban, de hecho no están seguras de que sea el mismo hombre contratado para entretenerlas, la celosía que se despierta entre ambas por estar un rato a solas con “su hombre” reflota diferencias entre ambas que nada tienen que ver con él. Como consecuencia de sus disputas, comienza una divertida pelea física con música caricaturesca de fondo que acompaña la contienda. Es así que la atracción de la noche eventualmente se convierte en un estorbo del cual quieren desprenderse cuanto antes (especialmente cuando descubren que el hombre que mantienen cautivo en su departamento es ni más ni menos que familiar de un vecino). La noche “para el pecado” que habían planificado culmina con un pecado capital involuntario que no tenían pensado ni en sus peores días. Clara y Alejandra se muestran, a pesar de las hilarantes situaciones que vivirán ese sábado a la noche, como dos mujeres sencillas, tristes, sensibles, esperanzadas, ilusas y quejosas, y ambas aprovecharán para confesar aterradas su mayor miedo: pertenecer al “Club de las Solteras” por los siglos de los siglos. Sin importar la tristeza y desolación final por no poder cumplir con su ideal de cita, Clara todavía mantiene la ilusión y determinación de encontrar en esa misma revista “otro hombre” que les guste. Y así es como, a pesar de toda la aventura vivida en esas horas, termina otro sábado rutinario en sus vidas: primero viendo televisión, y después durmiendo.

Solas No Más Por Susana Weingastwww.artexpresion.com

En segunda temporada teatral del espectáculo Solas No Más en el Teatro Andamio ´90, Paraná 660 de la ciudad de Buenos Aires, Argentina. La dramaturgia es de Jorge Acebo, Javier Daulte, Matías Herrera, bajo la Dirección y puesta en escena: Jorge Acebo. Solas No Más" habla de una crisis que tiene que ver con encontrarse solo a partir de los 30 años, pero es una soledad que va más allá de lo que es la soledad de pareja sino que radica en una profundidad de una soledad existencial. Alejandra y Clara conviven con sus soledades, cansadas de refugiar en ese departamento sus frustraciones de mujer, deciden emprender juntas su primer intento de buscar a un otro, un hombre, ambas depositan sus esperanzas en una anhelada cita a ciegas y deciden emprender juntas su primer intento de búsqueda. Su Director Jorge Acebo nos cuenta “Solas creo que está marcado en el humor crudo con el que me gusta trabajar, no me gusta el humor fácil sino que me gusta el humor con otro tipo de inteligencia, un humor más cruel, humor en el que la gente pueda reírse de la tragedia ajena que termina siempre siendo una comedia dramática” Esta comedia de humor negro, hace que el público pueda pensar, reflexionar, reírse y también llorar sobre determinados estados que forman parte de la vida cotidiana. La soledad es tratada no solo como una soledad de pareja sino como la propia soledad existencial que hace que el hombre no pueda estar solo y necesite de un otro.Solas No Más es una deliciosa comedia dramática de humor negro que radica en la soledad humana como una característica inherente a todos los seres humanos.©

Entrevista a Jorge Acebo por Susana Weingast

SW: Cuénteme cuándo y cómo se empezó a interesar por el arte, en especial por el teatro.Ya de chico descubrí que el teatro era mi vocación. Con mi madre íbamos al cine y al teatro muy seguido. Ella me llevaba por diversión, pero se transformaba en una especie de adicción, porque siempre quería ir a ver todo lo que había en cartel. A los nueve años le dije que quería ser profesor y director de teatro. Ella me miró y sonrió. No sé si lo tomó tan seriamente, pero decidió por lo menos ayudarme a educarme teatralmente. Es por eso que comencé a estudiar teatro a los nueve y de ahí no paré nunca más. Me encantaba, me llamaba la atención, era feliz en ese tiempo en que estaba estudiando, ¿cómo se hace para abandonar eso?.SW: ¿Quienes lo apoyaron?Como dije en la pregunta anterior, es a mi madre a quien le debo gran parte de mi formación. Ella fue la primera en sorprenderse, pero me apoyó y eso fue importantísimo. El teatro en mi vida es una pasión, es una forma de vida, creo que es el destino de mi vida. Se que mi destino está vinculado con el teatro. Alguien me puso acá en la tierra para poder contagiar a los demás pasión teatral y para disfrutar de esta pasión.SW: ¿cuáles fueron sus primeros trabajos?Muestras, en "La casa del teatro" fue el primer lugar donde estudié. Luego seguí formándome en otros lugares y continué haciendo muestras. Profesionalmente, arranqué como casi todos arrancamos, con un infantil. Pero con una gran producción. Trabajaba como elenco de gira del musical "Los pitufos". Fue un placer, me divertía terriblemente y el teatro me permitía conocer un lugar distinto cada fin de semana. Es así que se me juntaban las dos pasiones: hacer teatro y viajar.SW: ¿Qué otras disciplina artísticas le ampliaron sus conocimientos?Siempre me gustó la idea de tener una formación integral, es por eso que estudié Clown, malabares, canto, dramaturgia, cine y video, acrobacia, elementos autóctonos y rítmica dalcroze, etc.SW: ¿Cuál de ellas cree que le ayudó a crecer más?Todas. Creo y confío en la formación integral. Un actor o director tiene que saber de todo o estar preparado para poder hacer todo o casi, siempre y cuando tenga las capacidades.SW: ¿Qué siente cuando dirige Solas No Más?Un placer enorme. Son actores y técnicos con los que quiero trabajar. Todos trabajamos con mucha energía y muy buen humor. Si bien mi trabajo de dirección ya terminó (o casi) una vez que la obra subió a escena, no puedo dejar de ir a trabajar con ellos. Me encanta el espectáculo, me gusta mucho poder observar la reacción del público. Es un trabajo de mucha energía y la gente lo siente. Se ríe a carcajadas, lo disfruta y eso me gusta mucho. No dejo de ir. No me quiero perder nada, pese a que sigo trabajando en mis nuevos espectáculos y todos requieren mucha dedicación. Yo creo que el trabajo del director es ser un facilitador de que el actor encuentre su propio personaje, creo que uno está en el medio para facilitare este camino. A mi gusta ser un ser absolutamente creador, y creo que el actor también tiene que ser un ser absolutamente creativo, abierto y predispuesto, yo trabajo en función de lo que el actor me entrega y eso me da mucha satisfacción.SW: Usted también es profesor, ¿qué siente al transmitir sus conocimientos?En este momento de mi vida me gusta mucho mas enseñar que actuar. Poder transmitir y ver crecer al otro es algo que me satisface. Creo que es una vocación, viene adosado a uno. Doy muchas horas de clase, pero siempre las disfruto. Veo crecer actores constantemente. Gente con la que, quizás, luego nos encontramos trabajando en un escenario. Es una responsabilidad muy grande y un gusto enorme. Para eso estudié toda mi vida y lo sigo haciendo aún hoy.SW: Cuente alguna anécdota de algo que le haya ocurrido durante su carrera como director.Las giras. Los elencos de gira, son anécdotas constantes. El ir a los teatros del interior, ver a la gente, conocer los lugares, todo forma parte del trabajo y se disfruta enormemente.

Solas no másPor Hernán D. Ruizwww.vuenosairez.com

Solas no más propone una sarcástica mirada que nos introduce en los más íntimos vericuetos del estereotipo femenino definido popularmente como solterona.Habita en esta obra una indeterminada multiplicidad de voces que a su vez conforman un mismo discurso, acerca de la mujer y la soledad. La permanente ausencia de un ser amado, la discordancia de una convivencia abarrotada por el desgaste del paso del tiempo y los síntomas de una larga amistad (la de Clara y Alejandra) destinada a la resignación de lo rutinario hacen de esta comedia una digna parodia de esa cotidiana contradicción que es la soledad. Una cita a ciegas y el amplio amalgama de posibilidades que plantea una situación como tal, conducen al espectador desde lo más cómico y disparatado a instancias de confusa sordidez emocional. De pronto, el lugar común se verá alterado y lo que nos provocaba risa confrontará con los principios de una moral absurda y confundida. El espectáculo, compuesto por dos piezas teatrales en las que el nexo no deja de ser la soledad como miserable condición humana aborda con mucha dinámica y un particular sentido del humor las cuestiones con las que conviven estas dos inocentes señoritas capaces de cometer una tragedia en nombre del amor ajeno a ellas.